1.9.10

morriña.

Siente su respiración profunda, su calma, su sonrisa entre los sueños. El olor a sal le llega todavía de entre su pelo, no puede creer que sea tan abundante y bonito. Parece que se mueve un poco de vez en cuando, pero si lo hace es solo para acurrucarse un poco más en su pecho. Ella huele bien. Él le regaló una colonia hace un par de meses, a día de hoy, sigue siendo su preferida y antepone sus camisetas gigantes a cualquier otra prenda de ropa. Le gustaría hacerle despertar dándole un beso pero esa carita de satisfacción con una sonrisa perdida le hacen repensárselo otra vez. Por un impulso egoísta, al fin, se decide. Roza su piel como la brisa en primavera acaricia las flores de los campos, como el sol ilumina la faz de la tierra, como la luna brilla, sin grandes pretensiones. Él abre los ojos despacio, con miedo a que su sueño se destruya pero, por la luz de esos ojos color otoño al acabar de abrirse de golpe, doy fe de que su realidad, ese momento supera con creces sus sueños. Ella se disculpa por haberle despertado. Él, como única respuesta le acerca la cara con ternura, acariciándole una mejilla y reduciendo el espacio hasta respirar el mismo aire. Le besa en los labios, sembrando en ella la calma que precede al tifón, los suaves copos de nieve que te impedirán salir luego de casa... pero ambos agradecerán tener que quedarse dentro.

No cariño, no cambiaría por nada el estar aquí contigo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Simplement fantàstic. M'el llegiria un centenar de vegades i el continuaria troban preciós. La manera com descrius les olors i compares les accions amb paisatges únics m'encanta. Segueix així VICKY! No deixis mai d'escriure.